
Yo vi enmudecer la tarde
ante las heridas del cielo,
el le mostraba su sangre
mientras ella guardaba silencio.
Existía una comunión sagrada
de respeto y de consuelo
entre el que sufría dolor
y la que le acompañaba en el duelo.
Debe ser por ese motivo
que la tarde se recoge callada,
al igual que se callan los trinos
cuando cae el sol tras la montaña.
Yo vi enmudecer la tarde
solidaria y preocupada
queriendo sanar el dolor
que al cielo le afectaba.
El amor y la lealtad parecieran
cuerdas de una misma lazada
no reparan en sus propias ganancias
se dan al otro sin pedir nada.