Seguidores

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA VIDA....

Había un damasco pariendo

frutos rellenos de miel

que a mis labios infantiles y hambrientos

le sabían a beso y placer

Gustaba de subirme en el árbol

y alcanzar el más alto fruto

ese que al sol se doraba

inalcanzable y maduro.

Mi madre ya costumbrada

a mi espíritu gatuno

me miraba resignada

yo desde arriba,

le enviaba un saludo

La infancia, tan llena de aromas

a casa , leña y abrazos

parece que se transforman

cuando hoy intento alcanzarlos.

Donde se fueron las risas

de los parientes reunidos

los abuelos en navidades

la casa llena de primos?

Todos fuimos creciendo

separando nuestros caminos

afuera la vida barriendo

afectos que hoy son olvidos.

Hay tantos que ya se han ido

niños, viejos, padres, amigos

y la vida siguió girando

sin detenerse cómo un tiovivo.

Aun no me explico el porqué

la risa cómo el agua regresa

puede a veces desaparecer

pero ni el dolor logra vencerla

Recuerdo que hubo un día

quizás el más triste de todos

junto a él sepulté la alegría

pero ella volvió a dar retoños.

Y hoy que a tu lado me siento

florecer con esplendor de magnolia

me pregunto si tanto dolor

fué tan sólo el camino a la gloria.

Estabas en aquella estación

cómo yo esperando un milagro

y mira si existirá Dios

!la vida ha logrado juntarnos.!




viernes, 5 de noviembre de 2010

SEÑOR...

Yo no vengo Señor

a pedirte explicaciones

si lo pusiste en mi camino

debes tener tus razones

Quizá viste su dolor

sudándole por los poros

y quisiste que con amor

le mostrase otras opciones.

Y caminamos la vida

juntando las voluntades

a el le ahogaban heridas

a mi, la sed de curarle.

Soñamos los mismos sueños

abrimos amaneceres

sintiendo que éramos dueños

del amor y sus placeres.

Y ya ves que llegamos

más allá del beso y la carne

fundiendo dos continentes

que se encontraban distantes.

Más se nos rompió la copa

que contenía el amor unido

y hoy hace dos horas

nos hemos despedido

Por eso vengo contigo

a decir -!Señor he cumplido!

el hombre que fué algun día

jamás volverá a ser el mismo.

Podrás escuchar su risa

cascabeleando en el aire

y sin lágrimas hablarle a su hija

la que contigo llevaste.

Nada más queda por decir

dejemos que caiga la noche

y que lloren las estrellas

las lágrimas que mis ojos esconden.