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sábado, 27 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
LA VIDA....

Había un damasco pariendo
frutos rellenos de miel
que a mis labios infantiles y hambrientos
le sabían a beso y placer
Gustaba de subirme en el árbol
y alcanzar el más alto fruto
ese que al sol se doraba
inalcanzable y maduro.
Mi madre ya costumbrada
a mi espíritu gatuno
me miraba resignada
yo desde arriba,
le enviaba un saludo
La infancia, tan llena de aromas
a casa , leña y abrazos
parece que se transforman
cuando hoy intento alcanzarlos.
Donde se fueron las risas
de los parientes reunidos
los abuelos en navidades
la casa llena de primos?
Todos fuimos creciendo
separando nuestros caminos
afuera la vida barriendo
afectos que hoy son olvidos.
Hay tantos que ya se han ido
niños, viejos, padres, amigos
y la vida siguió girando
sin detenerse cómo un tiovivo.
Aun no me explico el porqué
la risa cómo el agua regresa
puede a veces desaparecer
pero ni el dolor logra vencerla
Recuerdo que hubo un día
quizás el más triste de todos
junto a él sepulté la alegría
pero ella volvió a dar retoños.
Y hoy que a tu lado me siento
florecer con esplendor de magnolia
me pregunto si tanto dolor
fué tan sólo el camino a la gloria.
Estabas en aquella estación
cómo yo esperando un milagro
y mira si existirá Dios
!la vida ha logrado juntarnos.!
viernes, 5 de noviembre de 2010
SEÑOR...

Yo no vengo Señor
a pedirte explicaciones
si lo pusiste en mi camino
debes tener tus razones
Quizá viste su dolor
sudándole por los poros
y quisiste que con amor
le mostrase otras opciones.
Y caminamos la vida
juntando las voluntades
a el le ahogaban heridas
a mi, la sed de curarle.
Soñamos los mismos sueños
abrimos amaneceres
sintiendo que éramos dueños
del amor y sus placeres.
Y ya ves que llegamos
más allá del beso y la carne
fundiendo dos continentes
que se encontraban distantes.
Más se nos rompió la copa
que contenía el amor unido
y hoy hace dos horas
nos hemos despedido
Por eso vengo contigo
a decir -!Señor he cumplido!
el hombre que fué algun día
jamás volverá a ser el mismo.
Podrás escuchar su risa
cascabeleando en el aire
y sin lágrimas hablarle a su hija
la que contigo llevaste.
Nada más queda por decir
dejemos que caiga la noche
y que lloren las estrellas
las lágrimas que mis ojos esconden.